8_Los cuatro fantásticos

Primer día  de clases  7  º B

Reconocimiento: pocas compañeras nuevas, los mismos tragas de siempre. La señorita,  seguro  una  solterona, cosmetóloga compulsiva.

Objetivo: negar todo

  Equipo:

Naveda :  Dos causas por abandono escolar, aspecto promiscuo y deportivo. Demasiado grande para ir todavía a la escuela.

Está  sentado en el ángulo  del extremo derecho del aula, como si estuviera en un sofá, sostiene una lapicera entre los dientes a modo de cigarro  cubano y una sonrisa pareja.

Oliva: Hiperquinético de madre alemana, habla solo todo el tiempo. Famoso por experimentos técnicos como cortar la luz de la escuela.

Está agazapado  bajo el banco, queriendo hacer funcionar un encendedor a benzina. Ángulo izquierdo.

Kintero: Repetidor, casi sexópata. Conocido por salir de noche. Decían que se había volteado a la hija del celador.

Saluda con amabilidad a sus compañeros del año pasado y hace comentarios como “este año están más creciditas” o cosas por el estilo. Está adelante mío al medio.

A mí me querían porque estaba todo el día en la calle, trabajaba por mi cuenta, tenía dinero, conseguía revistas porno y había salido en el diario.

Estoy tranquilo, repitiendo un sencillo ritmo con el triste sonido que se le puede sacar  a un pupitre de escuela. Suspiro profundamente, me incorporo acomodándome en el banco y los miro a modo de aceptar la situación,  venga lo que venga. Los cuatro hacemos lo mismo. Sólo un milagro nos podía salvar, el momento de tensión es interminable. Oliva se esconde bajo el banco apretando los dientes. Kintero deja escapar una plegaria: “que esté rica dios mío”. Naveda parece haber tenido un pensamiento porque mueve la cabeza resignado y apreta una  lapicera entre los dedos a punto partirse. La puerta se abre, se escucha una voz de mujer afuera. Casi no respiramos. Que momento.

La aparición, es una mujer radiante de efluvios divinos que nos devuelve la fe. Y una sonrisa amplia de amaneceres, es una ofrenda a la belleza por ese día.

Es una flaca que debe tener un metro setenta y cinco, veintisiete años, una melena salvaje de rulos negros, ojos azabache , tez pálida  con colorete, labios rojísimos, cuello estilizado que se esconde y aparece según el movimiento del cabello, jean, sandalias cerradas  y está parada frente al curso como desafiándonos. Se escucha –Uhh… gracias señor…- nos miramos,  estamos tan contentos, tan agradecidos de la vida. Naveda esta vez asiente un pensamiento con la cabeza y se le corre una lágrima, Kintero se hace crujir el cuello de un lado a otro. Oliva se cachetea como el gordo de los tres chiflados. Vuelvo a suspirar saboreando el oxígeno, la frescura y la magia de esa mañana. Tal era la armonía que reinaba, que la comunicación con el grupo fue casi telepática, sin decirnos nada habíamos cambiado el objetivo de negación por colaboración y cordialidad.

Se están presentando. Naveda mueve apenas  unos milímetros la cabeza sin pestañar, la mira a los ojos y dice su nombre. Kintero tiene una expresión como si fuera  Hampry Bogart.  Oliva tartamudea pero se las arregla para salir adelante. Yo le hago agradable su trabajo, incondicionalmente soy rápido y transparente, no la miro tanto a los ojos así ella puede ver algo de timidez en mí, y de ese modo  ganar su confianza lo antes posible. Después nos da una repasada al vuelo a los cuatro y suena la campana. Pero no nos levantamos, ninguno quería que ese momento terminara. Les hago una  seña  y salimos.

En el patio demás estaba decir lo rica que estaba, ninguno quería perder estilo, pero estábamos empezando  a ponernos  estúpidos. Así que digo – ¿Qué rica no? .- El primero en saltar es Kintero que dice- La parto como en ocho-. Oliva – le vi la bombacha- todos sabíamos que era imposible. Kintero lo mira como para golpearlo, pero le dice…loco  no era una bombacha, era una tanga… – Naveda dice- quiero que la madre de mis hijos sea como ella… –  El siempre tenía una visión paternal sobre las cosas.

Había respeto y humildad en el grupo, nadie quería ser más que el otro. Si el loco había visto una bombacha bastaba imaginar de que color era. Si Naveda quería hijos estábamos de acuerdo que fueran once y hacer un equipo de football. Si yo prometía revista, cumplía y la dividíamos en cuatro. Éramos brillantes y estábamos en nuestro apogeo. Lo único que no fue una buena idea intercambiar las partes de la revista, se volvió  impresentable. El poster central por ejemplo  ya no se podía abrir más.  A la semana ya sabíamos que perfume usaba  y teníamos una  pequeña muestra. Se llamaba “Passión”. Estábamos en un buen momento, a veces Naveda  cruzaba el patio dando saltos mortales, eso era demasiado espectáculo y además podía aplastar a los más pequeños. La profe de educación física estaba como embelesada con él. Los comentarios acerca del tema eran como asambleas. Se aseguraba que el marido era un gordo boludo, y que la habían visto con otro. Naveda escucha la opinión de todos y después de mil hipótesis dice – Mañana voy a cruzar el patio corriendo y en el jardín voy a hacer un salto mortal para caer al lado de la bandera, y ser el abanderado preferido de ella.  Kintero  en cambio había adoptado un aire de superación increíble, decía que iba a la escuela sólo para estar con nosotros, porque tenía un tío en Estados Unidos y se iba a ir a vivir con él, y su sueño era ser actor porno entonces para qué iba a ir a la escuela. Oliva estaba pero no estaba, era como si estuviera decodificado. Hacía comentarios interesantes pero no tenían que ver con nada.  Tartamudeando decía – saben , una bala viaja  a mil metros por segundo, pero si le tirás de cerca a alguien es probable que no le hagas nada, porque no ha tomado velocidad – Casi no podíamos contenerlo y no quería que Kintero le dijera una barbaridad de la hermana, porque iba a ser el inicio del caos. Así es que digo- Bueno, vamos.- A mí  la hermana del Oliva me encantaba, era una morocha con una personalidad re-potente, una sonrisa sincera y una mirada que me traspasaba. Ella no tenía ningún poder en hacer sentir a sus compañeras como  unas nenitas de papá. Era pobre pero tenía estilo, toda  una damita. Cuando me miraba era como si me dijera “gil cual te mandaste”. Porque en esos días le había dado un beso a una rubia judía, que el padre estaba  en la cárcel por comunista, y éso me había despertado ternura. No sé porque siempre me gustaron las chicas que de algún modo  tienen un aire perdedor.

Decidí ir a ver al loco así veía a la hermana. Ella estuvo un rato con nosotros y se fue, antes nos dio un beso a cada uno. Era el control de sí misma lo que me seducía. Oliva dice – Mirá lo que tengo- y saca un veintidós corto cromado, le mete una bala gira el tambor me lo pone en la cabeza y aprieta el gatillo. Yo estaba tranquilo, confiaba en él, de hecho era el único que creía que él  no  estaba loco. Se ríe como Patán el perro de  Pierrenodoyuna, y dice- no tengas miedo, tengo  marcado en el tambor donde puse la bala, todos los demás están vacíos. Mirá si lo hago rápido no te das cuenta. Así es la ruleta rusa_ Hace girar el tambor y desde donde estoy yo no se ve la marca en el cargador. Se lo pone en la cabeza, gatilla dos veces y medio tartamudeando dice- Por eso no hay que jugar a la ruleta rusa con arma de otro, porque seguro que perdés_ Después me mostró los agujeros que había hecho en la pared, y me explica que uno era más profundo que el otro, porque a uno le tiró de lejos y a otro de cerca. Cuando salimos me dice- ésa es la bici de mi hermana, yo la hago asar porque se la agarro y  se la hago de cross. A mi hermana no le gusta ir a la escuela, porque no le gusta que le pregunten de qué trabaja mi papá, porque es basurero, recolector se dice. Qué boludas son las mujeres ¿No?

Un día  entró la vice a sacar ficha  y nos miró y dijo- Que nenitos esos cuatro- Y habló a solas  con la dueña de nuestros sentidos. Eso estuvo mal, no fue ético y menos con el asco con que nos miró. Guerra, venganza, destrucción, violaciones  masivas ese fue el tema de conversación en el recreo.  Naveda decía que la reventemos, Kintero quería un  atentado tirando una  revista porno por debajo de  la puerta de la dirección. Oliva arranca diciendo que tenemos que ponerle no sé qué y se queda ahí. Kintero se zarpa. -Si a tu hermana  se la vamos a poner- Vamos a esperar les digo- por qué esperar, después que nos separen va a ser tarde para actuar  -Tenemos que madrugarla- , dice Kintero. -Tengamos confianza la hemos tratado bien, si es inteligente nos va a dar una oportunidad- digo. Hasta  ahora la suerte está de nuestro lado. Lo miro a Oliva para que cierre- si, más vale caballo regalado que cien volando- Así sea.

No tuvimos que esperar mucho. Ella fue impecable como no podía ser de otro modo. Iniciar la mañana con su encantadora voz y ver como se  movían sus manos era algo hermoso. Simplemente dijo que teníamos la oportunidad de pasarla bien y que estaba  bueno venir a clase aunque a veces también  era muy lindo quedarse calentito en la cama y si alguna vez alguien no quería venir a clases estaba en su derecho, y si la próxima semana la pasábamos bien el fin de semana nos invitaba a la pileta de  su casa. A ese punto ya era demasiado. Era como si de un momento a otro fuera a explotar un  motín. Kintero tenía la mano debajo del banco y lo levantaba de a poco, decía que se le estaba parando. La sorpresa fue de Naveda, cuando ella dijo si alguien quería decir algo, él levantó la mano y con un gesto de refinada caballerosidad se puso de pie para hablar y dijo: – Si usted nos permite quisiera pedir un aplauso, porque es lo mejor que hemos escuchado desde que venimos a la escuela- . Y así ganó la primera sonrisa a nivel personal de ella. Cuando salimos Kintero amenaza al curso prometiendo reventarle la cabeza al primero que se desubique. Las apuestas por las que se iba a poner la seño eran exorbitantes. A mí había algo que no me cerraba, tenía la sensación de que si ella se mostraba en bikini, algo  iba a pasar. Kintero dice que si ese día se le empieza a parar iban a tener que entender que es algo natural, _porque que  voy a hacer._ Dice. _ No me la voy a cortar ¿no? Naveda está pensando en un bronceador que se llama rayito de sol que tiene olor a coco, para ponerle a sus compañeritas. Oliva dice que no sabe si va a ir, porque no tiene maya. Kintero le dice porque no se pone la tanga de su hermana.

El día llegó sin alteraciones y los sueños se revelaron, ella tenía puesto un shortcito rojo y las piernas eran las más lisas que jamás habíamos visto. Pero como había advertido no se iba a meter al agua. Cuando le preguntamos por qué no se metía a la pileta, dijo que hay cosas que a veces las chicas no pueden hacer. Kintero no paraba de comerse las uñas. Oliva había cortado un jean viejo para hacerse una maya, pero  tenía cara de angustia porque el cierre se le bajaba. Por lo demás todo era primavera, risas y feeling. Naveda tenía una flor en la oreja, una sonrisa continua y pelos en el pecho. Las compañeritas se le acercaban y lo pinchaban con sus deditos para sentir si esos músculos eran de verdad. Después salió corriendo dio una vuelta en el aire, entró de cabeza al agua y se mandó toda la pileta bajo el agua, para salir a los pies de ella que lo miraba con una ceja levantada y la risa contenida en un gesto que pretendía mostrarle a  sus alumnas que en esos casos tenían que ser indiferentes.

Un día en la hora de literatura discutíamos el significado de M.O.P . Kintero decía que era mamita hoy te parto. Yo le decía que hoy llevaba h. El decía que eso era lo de menos.

La diosa nos pide que armemos grupos. Nos quedamos como estábamos, a ninguno se le hubiera ocurrido formar parte de nuestro grupo y además no lo hubiéramos permitido. Había que hacer un cuento, teníamos  cincuenta minutos. Reinaba una excitación compulsiva. Oliva había diseñado un arma de precisión con escuadra elástico y proyectiles de papel escupido. Naveda está pegándole al banco como si estuviera en la cancha. Después dibujo las iniciales de Jhon Player Special. Team Lotus. Con tiza blanca en le maleta de cuero negra y nos tatuamos con lapicera el logo en el brazo. EL genio del curso se había elegido los promedios más altos para formar su grupo. No parábamos de reírnos. Naveda le hace una guiñada a una chica y le desea suerte, la chica nos mira como queriendo entender de qué nos reíamos, Kintero mira fijo y con asco a los jefes de otros grupos. Está todo listo, nos presentamos como los  Jhon Player Special. Team Lotus. La diosa dice – cincuenta minutos, tema libre-.

Estrategia: molestar a los otros grupos para que no se  puedan concentrar. Ordeno elasticaso a la gorda del grupo del genio. Naveda apura- ¿cuál es el plan?- Vamos  a hacer  un relato fantástico. Digo.  – Un relato fantástico sería ¿cómo que´?-  no sé pero los vamos a partir. Si dice Kintero los vamos a partir como a la hermana del Oliva. El loco de nuevo está ausente, pero se conecta y dice_ Si, porque al que madruga dios le regala un caballo_ Y largamos. Yo no sabía en qué iba a terminar todo eso. En ese tiempo yo leía Regard Digest, y había leído un artículo en las Selecciones acerca del  hipnotismo. Hasta salía un aviso que decía aprenda hipnotismo.  Y eso me parecía increíble. Pero el que había caído en un estado hipnótico era yo. En los primeros veinte minutos miraba sin pestañar a la diosa,  todo a mi alrededor disminuyó su intensidad y color  casi hasta desaparecer, y vi todo rojo, un rojo carmesí que inundaba crepúsculos en un horizonte infinito y suspiré profundamente y el rojo de sus labios se movió. Como en un sueño me dio la orden de despertar y escribir. El sonido de su voz fue para mí un  designio que llevaría de por vida. Nos pusimos a escribir la historia:

“Había una vez una gota de agua que vivía tranquila en el cielo con sus amigos y su familia. Siempre soñaba con conocer la tierra,  y un día de tormenta decidió emprender la aventura del viaje, dejándose llevar en caída libre por el viento para terminar en  un techo cualquiera de  la ciudad.

Debajo del techo un grupo de discípulos escuchan a su maestro en un curso de hipnotismo.  La gota en el techo se desliza  por una filtración y cae a un recipiente que el maestro había ubicado en el lugar de una gotera y para dar un ejemplo dice: – Las ondas magnéticas de la mente se expanden del mismo modo que los círculos que se forman en el agua cuando tiramos una piedra en un estanque,  y tomando el recipiente toca con un dedo el agua y todos sus discípulos miran fijamente hasta que los círculos desaparecen y la clase termina. Después el maestro se queda solo y tira el agua por la ventana. La gota vuela y cae desparramada en el asfalto de una calle sin nombre a media noche. Al otro día el sol sale y la gota despierta.”

Los  Jhon Players estaban callados,  la historia los había conmovido. Naveda dice sollozando: -Pobre gota, pobre gotita- Oliva ha agarrado a golpes un reloj calculadora, dice que quedan cinco minutos y cuenta cada segundo en cuenta regresiva. Todo iba bien hasta ahí,  pero no teníamos final.- Falta el final-. Digo. Naveda opina que debería volver con los suyos. -Sí. Pero que va a decir.-  Y que estuvo cogiendo con otra gota- aporta Kintero. Finalmente, en el último minuto la historia se resuelve así:

“La  gota de agua es evaporada por el radiante sol de enero, y regresa a las nubes con su familia y sus amigos que preocupados le preguntan -¿Dónde estuviste, qué has hecho?- Y la gota dice -No  me van a creer lo que me pasó en la tierra me hipnotizaron y no podía volver.” FIN

Nos quedamos mirando el texto, era impecable no teníamos que retocarlo  y lo habíamos escrito de una sola vez. Mientras, en el curso el grupo de ñoños sin maldad no se ponían de acuerdo y el jefe le pregunta a Kintero -¿Ustedes de qué escribieron?-   Y él le dice- escribimos del día que nos  volteamos a tu hermana en las viñas- Era increíble el repertorio geográfico que tenía para voltearse las hermanas de todo el mundo, en lugares distintos. El grupo del genio terminó el trabajo en los primeros veinte minutos y  era probable que hubieran escrito algo sin imaginación, sólo para mostrar que eran los mejores. Los demás grupos no nos preocupaban. Cuando pasan a retirar los trabajos, la diosa dice- el grupo de ustedes es el único que no tiene chicas-Naveda salta como un resorte- es que las chicas traen problemas- Por lo que ganó la segunda espontánea sonrisa a nivel personal.  Después del recreo se sabrían los resultados. Todos esperan el gran momento y el gran momento llegó. Después de un largo silencio ella dice: – El primer premio es para… los Jhon Player Special Team Lotus. Saltamos de alegría y suspiré  profundamente para contemplar aquel momento histórico. Nadie podía creer que cuatro bandidos ganaran el primer premio en literatura. Naveda habla como si estuviera en la tele y dice: – sí,…, la vida te da sorpresas- . Kintero está organizando una fiestita en su casa para celebrar. Oliva se ríe y dice- Lo sabía, lo sabía no sé por qué pero  yo  sabía que íbamos a ganar-

Para coronar la mañana saludo al grupo y le digo a Naveda que llore. No sé como hacía pero podía llorar cuando quería. El asiente con la cabeza la magnífica idea. La intención era conmover a la diosa. Cuando dicen que tenemos  que decir algo, piden silencio y Kintero amenaza a quien interrumpa. Naveda está parado, y no dice nada, de a poco se transforma, toma el gesto más triste que puede tener un muchacho sobre la tierra, y se  le corre una lágrima. Ella dice -¿por qué lloras?- y ahí vino el disparo.- Es que es la primera vez que gano algo señorita. Ella sólo pestañó muy lento, como nunca antes lo había hecho, y la mañana terminó.

En esos días entró uno nuevo, un cordobecito que pasó a ser la novedad y decía que su papá era piloto de aviones y cada vez que pasaba un avión decía: – ahí va mi papi, ahí va mi papi- . Toda la atención de ella estaba con él y para nosotros fue un golpe durísimo. Me imaginaba lo que pensaba el Oliva que su papá era basurero o Naveda que no tenía padres, y mandaba a   los hermanos a la escuela y tenía que ir con ellos.

Era  claro que nadie elegía cuando ni donde nacer.

En una semana nos encontramos en plena decadencia. Kintero llamó a su tío y le dijo que quería viajar lo antes posible. Naveda se había enganchado una veterana que lo quería mantener y estaba por dejar la escuela. Oliva empezó a ir a una iglesia evangélica, porque le regalaban una biblia por semana. A mí no me interesaba otra cosa que andar en bici hasta que se hiciera de noche. Todos nos daban por terminados.

Al cordobecito dicen que se lo volteaba un chilenito porque lo habían visto en una situación sospechosa. El chileno estuvo un tiempo y después se fue.

Una mañana cuando  izaban la bandera,  pasa un avión y el cordobés dice -ahí va mi papi…- Y entre las filas se escucha- tu papi se te fue a Chile gordi-  y largamos la risa más irónica que podíamos tener y pensé  que al equipo le hacía falta un cambio. De ahí en adelante pasamos a ser los cuatro fantásticos.

Lascia un commento

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...